Toda vía cerrada.
Una ya ve de los dos perdida.
Unos sueños que se mezclan.
Yo era otro antes de verte.
Yo era otro más cuando te vi.
Y otro más cuando dejé de verte.
Se difumina la imagen.
Se pierde la verdad.
Nunca fuimos dos sino uno.
Gracias por escuchar.
Aquí estamos, dices.
No sé por qué hablo contigo
No sé por qué busco en ti el lazo inútil.
Allá donde encontré un día la desunión manifestada.
El nudo que no tiene tiempo.
El nudo que me ata.
Y así hasta hoy.
Tú fuiste un intento de unirme a mi vida.
Un grito de sufrimiento.
De saber que tú sufrías.
Y me unía a la desunión.
Tú no fuiste más que la pérdida manifestada.
No te perdí a ti por encontrarte.
Me perdí a mi mismo. Y tú eras esa manifestación.
Eres el claro ejemplo de lo que no quería.
La corriente me llevaba.
No hubo amor, sino engaño.
Sospecha. Sufrimiento.
Desengaño que no llegaba.
Que no aceptaba.
Aunque en tu cuento exista un Carlos.
Y para ti fuera gitano.
Y ahí no hubo nada, Cristina.
Sólo engaño. Burla. Rabia contenida.
Y si eso un día lo vieras...
Yo te veo siempre. Fuiste un paso.
